La inflación en España ha sorprendido al situarse en un 3,2% en abril, moderándose dos décimas respecto al mes anterior. Este descenso se atribuye principalmente al abaratamiento de la electricidad y a las recientes rebajas fiscales aplicadas a la energía.
El IPC, que refleja la evolución de los precios, muestra un alivio en el contexto de la guerra en Irán, que ha afectado la economía global. Este dato se considera positivo en medio de la incertidumbre económica actual.