Los fabricantes de automóviles y la Dirección General de Tráfico (DGT) coinciden en que la implementación de la baliza V-16 podría haber sido más efectiva. Sin embargo, los conductores se oponen a su uso, llevando en su lugar balizas ilegales, lo que genera un nuevo desafío para la DGT bajo la dirección de Pere Navarro.

El caso de las balizas V-16 ha explotado, revelando que aproximadamente la mitad de los vehículos en circulación utilizan dispositivos ilegales. Las marcas automotrices han comenzado a unirse para abordar esta situación, buscando soluciones que satisfagan tanto a los conductores como a las regulaciones de la DGT.